
No se puede salir hasta las tantas y hacer como si no pasara nada. Es una lección recién aprendida. Después de estar al sol, te coge el frío, es algo normal. Y tiemblas, claro. Tampoco lo sabía.
Sólo quedan unas horas. Aún no me he duchado ni he hecho la maleta, está a medias. No me han venido a buscar y el pelo no lo quiero llevar así, no me siento identificada y al mirarme en el espejo me asusto. Necesito mi melena leónida. Necesito llevarme a mí misma y no una copia de pelo liso sin pensamientos profundos por temor a que se rice. Ansiaba el viatge cap a Ítaca, aunque no fuera a Ítaca precisamente, pero ahora me siento vacía. Será la resaca. Llegaré a las 5. Quiero pasearla de nuevo. Quiero abrazar a mi avi.
domingo, 1 de abril de 2007
La retina se me encoje, el corazón se me expande grande grande
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Mia
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domingo, abril 01, 2007
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viernes, 16 de marzo de 2007
todo junto y apretadito es más personal
Me gusta hacer guarradas con el petit suisse. Mi Yaya los tenía por toneladas en su nevera catalana. Recuerdo que Mauro se los comía siempre de dos en dos. Mi hermana y yo nos peleábamos por el de base lisa porque sabía mejor. Cuando la Yaya hacía el mejor plato del mundo yo no tomaba petit suisse, ni me lavaba los dientes. Le dejó un reloj a mi hermana Laura, pero seguro que ella ni se acuerda. Yo aún la echo de menos. Mi tía fue la más rota de los tres hermanos. Tengo su imagen grabada en alguna venita, temblándole la voz y acabando en un llanto azul. Dormíamos siempre un día en su casa, en un sillón-cama y nos levantábamos a las seis de la mañana para ver a un pájaro precioso posarse en uno de los árboles que hacía de portería. Era la única vez que dormíamos los tres juntos, por eso yo me pedía el medio porque quería tener a Mauro a mi lado, a mi hermana no, pero no quería que Mauro estuviese también a su lado, lo quería todo para mí. En casa del avi tenía que irse a otro cuarto ya que mi hermana y yo dormíamos en camas gemelas, acunadas por los cuentos de mi avi, todas las noches de verano y semana santa, una historia diferente. Recuerdo con mucha simpatía aquella historia de gatos y gatas, era la primera historia con cierto tono sexual que escuchaba. Después nos persignábamos y a la mañana siguiente, como todas, íbamos a Plaza Catalunya y éramos felices con cien pesetas transformadas en comida para paloma. Es en esta época del año cuando todo me empieza a recordar más a Barcelona y con este tiempo no pasa un día sin que venga a mi memoria y mientras, voy tachando los días que quedan.
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Mia
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viernes, marzo 16, 2007
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domingo, 30 de abril de 2006
Adeu 15.04.2006
Esto es otra despedida, lo sabes, lo sé... como siempre. Conocemos muy bien lo que son, pues con esta van más de veinte, pero al fin y al cabo, una despedida tan sólo es una promesa de un futuro reencuentro.
Llevamos dieciocho años así, viviendo separados pero amándonos en silencio, por lo que no tendría que ponerme triste, pero ocurre. En los últimos instantes que tengo para contemplarte, saco el brazo por la ventanilla y te hago unas cálidas señales de despedida, de adiós. Y mis ojos se llenan de un líquido transparente con sabor a mar y se dirijen a los tuyos por última vez, hasta dentro de un largo año.
Y por último, lejos ya de ti, miro ese coche del carril derecho, que poco a poco se va quedando atrás, tan lleno de significado, aunque no conozca ni su matrícula ni a sus ocupantes, pero que, tan irremediablemente, me recuerda a ti con sus colores amarillo y negro... Barcelona, batega!
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domingo, abril 30, 2006
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martes, 11 de abril de 2006
Ciutat
La ciudad se extiende ante mi. Es temprano y no puedo dormir. Decido irme sola por mi ciudad de ensueño. 8.30 marca el reloj, tengo cuatro horas. Empiezo, aunque mi orientación es nula en cualquier lugar, pienso que con las 18 veces que llevo viniendo a esta ciudad, podré controlar un poco y, en cualquier caso, si no lo hago, tengo el móvil en el bolsillo.
Carrer del Bruc, Aragó , Pau Clarís... las calles pasan a mi lado. Y, tras unos minutos, veo mi edificio favorito: la casa Batlló ilumina Barcelona, una Barcelona espaciosa a esas horas de la mañana. Me siento en el banco de enfrente y la observo hasta que decido continuar mi camino. Plaça Catalunya, alimento a las palomas por un euro en cualquier carrito de esa misma plaza y sigo. Ramblas: puestos diversos, turistas, olor a Barcelona y una sonrisa en mi cara. Colón apunta con su dedo en dirección contraria y decido dar media vuelta, aunque aún no me atrevo a meterme por el Raval después de mi última estancia allí, coincidiendo con mi primer atraco. Vuelvo sobre mis pasos y me dirijo hacia Pelayo y de allí a Tallers.
Mi avi y mi padre desayunan rosca con la mona de chocolate que le sobró a mi hermana. Entonces, sacan fotos en blanco y negro y mi padre comienza a evadirse en un mundo de nombres y caras, intentando un poco en vano, que entre en sus recuerdos lejanos de personas desconocidas para mí. Vuelve a su mundo y nos vamos a pasear los dos.
Padre e hija en una ciudad que trae muchos recuerdos, aunque más a uno que a otro. Es una bonita estampa. Nos vamos al barrio gótico y nos perdemos en la catedral y en sus calles y plazas adyacentes. Y me explica el significado de cada pared acribillada de balazos provenientes de la guerra civil y, después de una hora, volvemos a una realidad de tiendas y zapatos.
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martes, abril 11, 2006
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domingo, 9 de abril de 2006
Viatge
Está a piques de comezar a miña nova viaxe. Aínda estou algo adormecida, pero en 10 minutos marcho, para chegar, dentro dunhas 10 horas ó meu destino. Barcelona. Cidade de ouro e prata, a miña segunda cidade, o meu segunda lar, onde divagarei eu soa algunhas tardes e onde espero atopar, xunto a Gaudi, as respostas que ando a buscar dende hai tempo. La viatge va començar, estic un poc nerviosa i espectant, pero arrivaré al meu destí, depres de 9 mesos... Barcelona, t'estimu.
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Mia
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domingo, abril 09, 2006
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miércoles, 15 de marzo de 2006
Santiago
El Domingo, cuando hice mi recorrido desde la estación de tren a mi piso, Santiago me olió a Barcelona. Sí, con ese particular y dulce aroma que me trae tantos recuerdos, de esa Barcelona infantil y enorme, llena de lugares preciosos, esa Barcelona tan bella y fugaz...
Pero no fue hasta el día siguiente, primer día no oficial de primavera, cuando me di cuenta de que Santiago es una ciudad. Ya lo sabía, desde luego, pero mi conciencia no. Hasta que ayer fui a pasear por sus calles sin un destino fijo y, con ese sol radiante, contemplé sus calles y su gente.
Durante hora y media me dediqué a pasear y a dejar que mis pies se moviesen libremente por esa ciudad recién descubierta. Pero los descubrimientos no quedaron ahí porque también descubrí ayer que Santiago son dos pequeñas ciudades: la zona nueva, llena de gente, propaganda, tiendas y coches y la zona vieja, casi vacía, con iglesias, calles de piedra preciosas y caminos estrechos.
Me dejé llevar, primero detrás de aquella chica que era un clon de Lucía y después detrás de una pareja de turistas sudamericanos. Y así estuve, persiguiendo gente sin nombre, hasta que tomé mi propio rumbo y heché a volar por mi cuenta. Me quedaba impresionada con cada calle nueva que descubría y me perdí entre sus piedras, tanto metafórica como literalmente hasta que la alarma de mi móvil puso fin a mi viaje medieval. Media hora después empezaba mi clase de inglés, así que me dediqué a perseguir a gente de nuevo hasta que sus pasos me condujeron a calles más transitadas y que me resultaban familiares en las cuales me orienté por fin y regresé a la época contemporánea, llena de coches y tiendas.
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Mia
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miércoles, marzo 15, 2006
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